Cuidado de las uñas de tu gato: cuándo y cómo cortarlas sin estrés

Persona sosteniendo con cariño a un gato atigrado gris en un dormitorio, mostrando su pata

Cortar las uñas a un gato tiene fama de ser una batalla, pero casi siempre es cuestión de técnica y de paciencia, no de que «tu gato sea imposible». Unas uñas demasiado largas pueden engancharse en telas o alfombras, curvarse hacia dentro de la almohadilla en gatos mayores, o simplemente hacer que arañe con más fuerza de la que quiere sin darse cuenta. Con la técnica adecuada, es un cuidado de dos minutos que la mayoría de gatos acaban tolerando bien.

En este artículo, en 1 minuto:

  • Frecuencia: cada 2-4 semanas en gatos de interior
  • Lo más importante: evitar cortar «el vivo» (la parte rosada con vasos sanguíneos)
  • La clave: sesiones cortas, sin forzar, con calma
Persona sosteniendo con cariño a un gato atigrado gris en un dormitorio, mostrando su pata

Con qué frecuencia hay que cortarlas

Un gato de interior suele necesitar el corte cada dos a cuatro semanas; uno que sale al exterior puede pasar meses sin necesitarlo, porque el desgaste natural sobre superficies duras ya se encarga de mantenerlas cortas. En gatos mayores conviene revisarlas con más frecuencia: al arañar menos y moverse menos, las uñas crecen más gruesas y a veces se curvan hacia dentro de la almohadilla, lo que puede llegar a ser doloroso si no se detecta a tiempo.

Una forma sencilla de saber si toca cortar: si la uña sobresale más de cinco milímetros pasado el final de «el vivo» (la parte rosada e irrigada de la uña), ya es momento de recortarla.

Lo más importante: entender dónde está «el vivo»

Según explica VCA Hospitals, el «vivo» es el vaso sanguíneo y el nervio que recorre el interior de la uña, y es lo que hay que evitar cortar a toda costa: hacerlo duele de verdad y sangra. En gatos de uñas claras se ve fácilmente como una zona rosada dentro de la parte blanca translucida — el corte debe hacerse unos dos milímetros antes de esa zona rosada, nunca dentro de ella. En gatos de uñas oscuras, donde no se distingue a simple vista, lo más seguro es cortar solo la puntita, muy poco a poco, en vez de arriesgarse con un corte más largo.

Ante la duda, siempre es mejor cortar de menos y repetir en unos días que arriesgarse a cortar el vivo por ir demasiado rápido.

Cómo hacerlo paso a paso

Elige un momento en el que tu gato esté tranquilo, idealmente después de comer o de una siesta, nunca justo después de jugar o cuando esté nervioso. Sujeta la pata con suavidad y presiona ligeramente el cojinete para que la uña se extienda hacia fuera — así se ve mucho mejor dónde cortar. Corta una uña cada vez, con un cortauñas específico para gatos, nunca unas tijeras normales que pueden astillar la uña en vez de cortarla limpiamente.

No hace falta cortar las veinte uñas en la misma sesión. Si tu gato se pone nervioso a mitad, es preferible parar, dejarlo tranquilo y terminar el resto al día siguiente, que forzar una sesión larga que asocie el corte de uñas con algo estresante para la próxima vez.

Manos sujetando con delicadeza la pata de un gato mientras se le cortan las uñas

Si tu gato no se deja

Muchos gatos rechazan el corte de uñas no porque duela, sino porque no les gusta que les sujeten las patas con firmeza. Acostumbrarlo desde pequeño a que le toques las patas en momentos tranquilos, sin cortar nada, ayuda muchísimo a que lo tolere mejor de adulto. En gatos adultos que nunca se han acostumbrado, envolverlo con cuidado en una toalla dejando solo una pata fuera cada vez —la técnica del «burrito»— suele funcionar bien para reducir el forcejeo sin necesidad de sujetarlo con fuerza.

Si tras varios intentos sigue siendo imposible, no pasa nada por pedir ayuda: en nuestra sección de peluquería e higiene encontrarás cortauñas pensados para hacerlo más fácil, y siempre puedes traerlo a la tienda si prefieres que lo haga alguien con experiencia.

Qué hacer si cortas el vivo por accidente

Puede pasar incluso con cuidado. Si ves que sangra, mantén la calma —tu gato notará tu tensión— y presiona la punta de la uña con una gasa o paño limpio durante uno o dos minutos. Tener a mano polvo hemostático (se vende específicamente para esto) ayuda a cortar el sangrado mucho más rápido que la presión sola. No es una urgencia veterinaria salvo que el sangrado no pare pasados varios minutos.

  • Aplica presión firme y constante, no intermitente
  • Usa polvo hemostático o, en su defecto, un poco de harina o maicena
  • Deja a tu gato tranquilo después, sin insistir en terminar el resto de uñas
Gato negro tumbado y relajado sobre una alfombra por la noche

Cada gato es un caso distinto

Hay gatos que se dejan cortar las uñas sin inmutarse y otros a los que les cuesta toda la vida. La edad, el carácter y cómo se le haya acostumbrado desde pequeño influyen mucho. Si notas que las uñas crecen de forma anormal, muy gruesas o quebradizas, o que se curvan hacia la almohadilla a pesar de cortarlas con regularidad, merece la pena comentarlo con el veterinario, porque a veces es señal de otra cosa.

Las unas no son el unico cuidado que conviene tener en el radar: entérate tambien de por que importa la salud dental de tu gato y como empezar a cuidarla.

Cortaúñas y productos de cuidado para gato en el mostrador de la tienda Hipermascotas Villalba
Justo, de Hipermascotas Villalba, en Collado Villalba

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